Palacio Magazine
Publicado el 07-06-2009

Viviendo el Sueño Americano

Desde que los primeros colonos se establecieron en Jamestown, Virginia en 1607, millones de millones de hombres, mujeres, y niños de todas las naciones han venido aquí para vivir lo que muchos hoy en día llaman “el Sueño Americano”. Su búsqueda por vivir este sueño y asegurar la misma oportunidad para generaciones futuras trajo consigo costos que no fueron menores, incluso su propia sangre.

Generalmente, un gran sacrificio es hecho solo para obtener o preservar algo de gran valor, y ese valor es resaltado por la continuación de los sacrificios realizados. ¿Entonces qué es el Sueño Americano y por qué es su valor tan grande?

La primera generación de inmigrantes modernos a Estados Unidos vino aquí para escapar de las confinantes cadenas del opresivo gobierno Europeo. Ahí habían sido sometidos a los caprichos de la realeza, opresión religiosa, y la guerra de las clases. Su arribo al “Nuevo Mundo” abrió grandes vistas de oportunidad para ellos. Aquí tenían más libertad de vivir sus vidas plenamente, y sin embargo, aún estaban sometidos a la Corona Británica.

Conforme el Rey Jorge III impuso fuertes impuestos a los colonos, restringió sus derechos individuales, e interfirió con su gobierno, la gente decidió cortar lazos con la Gran Bretaña para evitar la opresión perpetua.

El 4 de Julio de 1776, cincuenta y seis hombres, a sabiendas de que serían enviados a la horca por traición, firmaron la Declaración de Independencia, jurándose el uno al otro sus “vidas”, “fortunas” y “honor sagrado”. Este valiente acto no solo rompió “toda conexión política entre ellos y el Estado de la Gran Bretaña,” también declaró las verdades “evidentes” de que “todos los hombres son creados iguales, que están dotados por su Creador con ciertos Derechos inalienables, que entre estos están la Vida, la Libertad y la búsqueda por la Felicidad.”

Después de luchar en una sangrienta batalla para asegurar su independencia, los fundadores de los Estados Unidos redactaron la Constitución de los Estados Unidos para asegurar las “bendiciones de la libertad” para ellos y su posteridad. Este documento sin precedentes protege importantes derechos tales como la libertad de religión, de expresión, y de asamblea. Limita los poderes del gobierno, reconociendo que el pueblo es la fuente de todo poder político y, por ende, el pueblo debería ser amo sobre el gobierno en vez de estar esclavizado a él.

La recién encontrada Independencia y Gobierno Constitucional de los Estados Unidos hizo posible que el Sueño Americano se convirtiera en realidad para ellos y para generaciones futuras. Los americanos ya no estarían en deuda con un dictador extranjero. Su búsqueda por la felicidad no sería indebidamente obstaculizada por intrusiones del gobierno. La protección de su libertad y derechos naturales les permitieron forjar cualquier camino a la prosperidad que pudiesen imaginar. Hoy, cada persona que vive en los Estados Unidos puede buscar ese mismo Sueño Americano.

No, no todos son garantizados prosperidad económica o posición social, pero tienen la oportunidad de buscarlos. En las palabras de James Truslow Adams, “El Sueño Americano es ese sueño de una tierra en la cual la vida debería ser mejor y más rica y plena para todos, con oportunidad para cada uno de acuerdo con su habilidad o logros…No es meramente un sueño de auto motores y salarios altos, sino un sueño de orden social en donde cada hombre y cada mujer serán capaces de alcanzar el más pleno valor para el cuál tienen la capacidad innata, y ser reconocidos por otros por lo que son, independientemente de las circunstancias fortuitas de su nacimiento o posición.”

En Estados Unidos, una persona de cualquier antecedente económico, social o étnico puede superar la adversidad para alcanzar su potencial más grande. Con mucho trabajo duro, ingenuidad, y persistencia, cualquier persona capaz se puede convertir en un exitoso empresario, maestro, atleta profesional, artista o ingeniero. Las oportunidades de una persona para el éxito solo son limitadas por su habilidad natural y esfuerzo, no por un gobierno.

La gente que vive en esta “dulce tierra de libertad” debe recordar que con las grandes oportunidades llegan las grandes responsabilidades. Cada americano debe ver por sus familias, contribuir a sus comunidades, y participar en sus gobiernos. Y ciudadanos responsables deben mantenerse siempre vigilantes de que su libertad no les sea usurpada.

Mientras celebramos la independencia de los Estados Unidos este cuatro de Julio, disfrutemos las parrilladas y fuegos artificiales, pero, más importante, recordemos los desinteresados sacrificios que se realizaron para asegurar las bendiciones de la libertad para todos los que habitan esta tierra bendita. Seamos por siempre agradecidos por nuestra oportunidad de vivir el Sueño Americano, y cumplamos nuestra responsabilidad de preservar esa misma oportunidad para nuestra posteridad.

Matthew C. Piccolo es analista en política en el Sutherland Institute, un grupo de reflexión conservador en política pública.